martes, 1 de diciembre de 2009

"EL EXPRESIONISMO"; EL ARTE COMO EXTEIORIZACION CATÁRTICA DE LAS ANGUSTIAS PERSONALES.

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El Expresionismo es un movimiento artístico cultural que nace fundamentalmente en Alemania en los inicios del siglo XX. En cuanto movimiento cultural afectó prácticamente todas las esferas de la actividad intelectual, peRo es nuestro propósito limitarnos, en este trabajo, a su influencia en el arte pictórico. Estuvo animado fundamentalmente por la idea de poner de manifiesto la verdad íntima de los sentimientos humanos, su angustia existencial y su desazón frente a las descorazonadoras realidades de la vida; se despega así, de colocar en el centro del objetivo artístico el reflejo de la realidad formal que tienen ante sí, y más bien se inclinan por la deformación intencional de las figuras, el empleo de trazos gruesos, como animados por un sentimiento de furia en el momento de plasmar los mismos sobre los lienzos. Se tocan de manera coetánea con el Fauvismo francés, movimiento pictórico que aparece animado por conceptos similares.
Las causas e influencias intervinientes en su aparición fueron varias: particularmente en Alemania puede mencionarse las concepciones Nietzsche, plasmadas en su profusa producción filosófica que modificó el eje de casi todos los puntos de aproximación al entendimiento de nuestro paso por el mundo; en nuevo enfoque de la producción musical encarado por Wagner, la aparición en Viena de las teorías de Freud y sus inquietantes propuestas. Todo esto produjo un estado de enajenación entre el artista y su movimiento circundante, lo que lo llevó a innovar en la forma de vehiculizar sus sentimientos, propensos a la melancolía, la visión escéptica y pesimista de de muchas teorías en boga de cuyos valores no participaban, como era el positivismo, el racionalismo a ultranza o incluso el desacuerdo de muchos intelectuales con el criterio imperial que pretendió imponer el Káiser Guillermo II y su promoción pangermanista.
También fue un factor movilizador la reacción contra el desarrollo anterior de la escuela Impresionista, en la que el objetivo confeso era la copia de la verdad objetiva según se presentaba a sus ojos; no era idóneo para estos espíritus lacerados de angustia y la necesidad de encontrar un nueva brecha para dar cauce a su catarsis.
En tal sentido fueron de relevante significación los trabajos de los post-impresionistas. Así Paul Cézzanne comenzó a descomponer sus imágenes en figuras geométricas y aplicar la pintura en capas sobrepuestas, método que no tenía precedentes: Paul Gauguin, luego de las experiencias en Tahití, influido por el arte oceánico, recogió en sus trabajos conceptos primitivos de los aborígenes, lo que daba como resultado percepciones casi oníricas: por último Vincent Van Gogh que pareció concebir sus pinturas en arranques pasionales, fuera de la perspectiva academicista, corporizados en obras memorables.
Considerando el concepto expresionista como un modo de deformar la toma de la realidad, como conducto para dotarlo de una carga de subjetivismo, la idea puede vincularse con pintores de otra época y lugar. Con frecuencia se ha calificado de expresionista la obra de diversos autores como Matthias Grünewald, Pieter Brueghel el Viejo, El Greco o Francisco de Goya. Algunos historiadores, para distinguirlo, escriben “expresionismo” –en minúsculas– como término genérico y “Expresionismo” –en mayúsculas– para el movimiento alemán.
El expresionismo no fue un movimiento homogéneo, sino de gran diversidad estilística: hay un expresionismo modernista (Munch), fauvista (Rouault), cubista y futurista (Die Brücke), surrealista (Klee), abstracto (Kandinski), etc. Aunque su mayor centro de difusión se dio en Alemania, también se percibe en otros artistas europeos (Modigliani, Chagall, Soutine, Permeke) y americanos (Orozco, Rivera, Siqueiros, Portinari). En Alemania se organizó fundamentalmente en torno a dos grupos: Der Blaue Reiter (fundado en 1911), aunque hubo algunos artistas no adscritos a ningún grupo. Después de la Primera Guerra Mundial apareció la llamada Nueva Objetividad, que si bien surgió como rechazo al individualismo expresionista defendiendo un carácter más social del arte, su distorsión formal y su colorido intenso les hacen herederos directos de la primera generación expresionista.
(l) El Gabinete del Dr. Caligari l9l9), de Robert Wiene;
(2) Fränzi ante una silla tallada (l9l0), por Ernst Ludwuig Kirchner;
(3) Ecce Homo (l925), de Lovis Corinth;

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