miércoles, 8 de diciembre de 2010

"LOS 400 GOLPES": LAS PERCEPCIONES DE LA NIÑEZ.

TRUFFAUT, 1959.


Esta pieza cinematográfica ofrece más de una arista de enfoque o aproximación a su nudo central. Si tomamos la situación del niño, zaherido por una sucesión de experiencias desagradables, debemos admitir que, efectivamente, odas las vivencias recibidas en la infancia y en nuestra primera juventud cobran una importancia relevante en el forjamiento de nuestra personalidad y con ello aparecen como determinantes d muchas de nuestras actitudes y comportamientos de toda la vida. Pero corresponde decir que en el caso, el chico de la película comenzó aparece desde el inicio con desviaciones personales graves, inclusive con connotación delictual: tal es el supuesto del hurto de la lapicera a un compañero, adivinado por el padre y que este elude tratar con rigor mediante el empleo de una indirecta. Y es que el chico se ubico en un hogar muchos chicos ambicionarían para sí. El padre se presenta como un simple y campechano, de fácil comunicación y calidez de relación para con el hijo. La madre deja mucho que desear, pero quién puede arrogarse la medalla de perfección en su paso por esta vida. Es notorio que el menor recoge percepciones desagradables desde los primeros años, pero la cuestión es de preguntase quien no las tuvo, y quien, donde también cabe el interrogante de si esto sería deseable, pudo transitar la vida, o determinada etapa de ella, protegido por un blindaje de cristal. Desde la óptica de los padres cabe la reflexión de que todas los detalles de sus conductas van a tener influencia sobre la formación de los hijos, en la medida en que entren en el campo de su percepción. La mayor o menor influencia de estas experiencias dependerá también de la estructura personal, por definición individualísima, de cada vástago.

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