martes, 16 de febrero de 2010

"HEREDARÁS EL VIENTO": ABRIENDO LAS MENTES A LA HETERODOXIA.






Título original: Inherit the Wind Año: 1960 Duración: 122 min. Género: Drama Reparto: Spencer Tracy Fredric March Gene Kelly Florence Eldridge Dick York Donna Anderson Harry Morgan Elliott Reid Philip Coolidge Claude Akins Paul Hartman Jimmy Boyd Noah Beery Jr Gordon Polk Ray Teal Norman Fell Hope Summers Renee Godfrey Montaje: Ernest Laszlo Dirección: Stanley Kramer

La película establece la ficción de llevar frente a un tribunal judicial la validez o no de la teoría sostenida por Carlos Darwin según la cual el ser humano representa el estadio superior de una larga evolución de una particular especie animal; esto aparecería en contradicción – así se la tomó en los primeros tiempos posteriores a la publicación de su enunciado – de los preceptos bíblicos en cuanto su recta interpretación, que, de acuerdo a la tesis entonces imperante, supondría la creación instantánea, por obra de Dios, del género humano. Pero el film también puede ser entendido como una metáfora; como una demostración de la esforzada lucha que deben librar los advenedizos que postulan ideas en disonancia con los criterios tenidos como verdades inconcusas. En todos los órdenes de la vida social existen principios canónicos. En el derecho también es así. Existe un postulado rector, tradicional y manido de interpretación de las leyes; un modo de establecer jerarquías de un modo no ostensible entre los miembros de la comunidad de juristas: la primera, la más prominente y extendida es la de los pertenecientes a las clases oligárquicas, de la cual se alimentaron los estrados judiciales para la integración de sus cuadros humanos y que además conformaron la matriz de los grandes estudios jurídicos; de la misma fuente surgieron los miembros directivos de los colegios profesionales y de las cátedras universitarias; y esta interrelación de provenir de una cantera común dio nacimiento a la familiaridad de entre los miembros de los distintos cuerpos decisivos en la jerarquía de la profesión y en la resolución de las causas. Las grandes empresas, en su natural afán de no correr riesgos, recurren a los grandes estudios. El joven abogado, nacido de una familia de trabajadores inmigrantes, en apariencia no tiene claro un camino a seguir; sí tiene una idea y una convicción diferente a los pensamientos anquilosados y esta dispuesto a hacerla actuar en los tribunales de justicia. No tiene clientes ni relaciones, y no quiere recurrir a la hipocresía de descender a medios indirectos para ganar forzados vínculos con gentes de poder económico. Entonces publica sus argumentos; los colegas lo escarnecen, lo tratan de insano; el Consejo Profesional le inicia un proceso punitivo. Al final logra llevar una causa de pequeña cuantía hasta el máximo tribunal, y la Suprema Corte de Justicia le da la razón. El acierto de su criterio está allí puesto en blanco sobre negro, en una resolución inapelable y sin precedentes, era un “leading case”; entonces, como diría Jorge Riviere en la película argentina “Centavo”,”… logro vencer el muro de la incomprensión luego el mundo se arrojo sobre el”… pero ya era tarde; las humillaciones habían lacerado su alma… y decidió ponerse afuera…autoexiliar su espíritu… “Heredar el viento”.

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