miércoles, 13 de enero de 2010

"SIBILA DE CUMA:... EL PRECIO DE NO ENTREGAR"

"Sibila Cumana", Domeniquino (1610)





En un modo general se denomina Sibila a la sacerdotisa encargada de enunciar los oráculos de Apolo. Son muchas las leyendas vinculadas con “la” o “las Sibilas. En esta ocasión nos ocuparemos de la Sibila de Eritras, que para algunos era la misma que la de Cumas, en Campania, de gran significación en las leyendas romanas. Formulaba sus oráculos en una gruta; Apolo, que la amaba, había prometido concederle el primer deseo que expresara, y ella solicitó una larga vida; pero omitió agregar, como parte constitutiva de esa primera petición, la juventud eterna. El díos se la ofreció a cambio de su virginidad, pero ella se rehusó, Así, a medida que envejecía se iba volviendo más menuda y seca, hasta que terminó pareciendo una cigarra; en definitiva la encerraron como un pájaro en una jaula y la colgaron en el templo de Apolo de Cumas. Según las versiones, los niños le preguntaban ¿Qué quieres Sibila?, y ella, cansada de vivir en ese estado respondía ¡Quiero Morir!. Si hemos de ponernos filosóficos y sombríos, debemos decir que la leyenda ilustra acabadamente sobre la degradación atroz con que la vejez, progresiva y tenazmente, va socavando material, mental y espiritualmente a los humanos, hasta hacerles perder incluso – por lo menos en parte – las características primordiales de su esencia. Recodamos en este sentido una frase del excelente historiador y pensador Will Durant, que refrendamos en este acto:”LA VIDA SIN LA MUERTE SERÍA INSOPORTABLE”. Pero cambiando el enfoque, quizás abroquelados en nuestra pedestre condición masculina, diríamos que frente a casos como el aquí planteado:¡HAY QUE ENTREGAR!... Y NADA MENOS QUE CON APOLO…¡HAY QUE ENTREGAR!

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