martes, 12 de enero de 2010

"DIARIO LA JUSTA AL PALO: ME NEFREGAN LAS MALVINAS"


Desde nuestra infancia hemos sido castigados con el peso moral de ser herederos de un deber reinvidicativo, cuyo incumplimiento conlleva un sentimiento de vergüenza y frustración. De inculcarnos ese peso ha sido en esencia responsable la educación primaria en tanto nos metió en la mollera esa carga de sentimientos de inferioridad y cobardía. Nos estafaron de un modo sistemático con la afirmación de que las islas estaban dentro de la plataforma submarina de nuestro país y por lo tanto formaban parte integrante del territorio nacional, cuando en verdad la distancia más cercana desde la Patagonia es de 480 kilómetros, llegando a ser l080 kilómetros la lejanía de las Islas Georgias del Sur.
En verdad esas islas nunca pertenecieron en verdad a Argentina, y sí a quienes tomaron la decisión de radicarse en ellas y vieron allí por generaciones.
A todo evento, no se puede ignorar el resultado de la guerra de l982; y como dice o canta Gardel en una de sus películas: ¡PERDÍ, MALA SUERTE, YO PAGO Y ME VOY...!
Argentina tuvo pedazos de territorio, como la Banda Oriental y Paraguay, por ejemplo, que conformaron lo que dio en llamarse Virreinato del Río de la Plata y no por ello puede decirse que esa merma, si es que lo fue, gravitó en el devenir posterior del país.
La grandeza de un país no se determina por su extensión territorial – la del nuestro es inmensa -, sino por la calidad y dignidad de vida que sepa brindarle a sus habitantes. En nuestro caso, dentro de tamaña extensión dimensión física existen innumerables bolsones de pobreza en los que prevalecen las formas de miseria más aberrante.
Dar solución a ese estado de cosas ES NUESTRO AUTÉNTICO DESAFÍO.

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