miércoles, 12 de agosto de 2009

"CUENTOS Y NOVELAS CORTAS"

DESENLACE INESPERADO

por El Flaco Manguera
2-LaMañana del Día Siguiente al Hecho

Entraron despacio en la zona urbanizada, mirando con relativo desinterés a las veredas de ambos lados de esa suerte de avenida angosta, que al principio fue de ripio y luego ensambló con un asfalto que en su uniformidad y cuidado parecía proclamas con orgullo que ere fruto de una pavimentación reciente. Ya cerca de lo que parecía ser el centro del poblado, Beto divisó un lavadero de automóviles; cruzó el coche en la vereda y lo detuvo allí a pesar que el establecimiento no tenía portón ni ninguna limitación física al ingreso, paro el coche allí y dirigiéndose al hombre que lo acompañaba en el asiento delantero:
- Che gordo por que no te bajás y te fijás que esté todo bien… sin manchas…me entendés…en especial en la puerta del baúl y fijate también las ruedas -
El aludido bajó, fue primero a la parte de atrás y mientras caminaba en rededor del auto completando la inspección, hizo un gesto torciendo la boca en un gesto indicativo que no todo estaba bien; enseguida asomó la cabeza por la ventanilla del asiento delantero derecho y dijo:
- Hay manchas de… -miró al costado y vio que se acercaba una señora con un pibe- de “pintura” roja en la parte de debajo de la puerta del baúl,… también en dos de las llantas… a lo menos eso es lo que yo vi. –
- Puta carajo replicó Beto, andá y fijate si más adentro hay alguien; si hay alguien me avisas y si no fijate si hay un balde y alguna canilla o algo…yo meto el coche más adentro.
Volvió el gordo diciendo que llamó y no respondió nadie, pero había una canilla que “funcaba”. Beto se volvió hacia los tres hombres que estaban en el asiento de atrás y mientras se esforzaba para encontrar una rejilla en la guantera, les dijo:
- Yo bajo a limpiar con el gordo; ustedes dejen el interior prolijo… ¿Se entiende lo que digo por prolijo?... ningún rastro d nada, rastren bien por debajo de los asientos; no quiero que quede nada; lo que encuentren me lo dan a mí ¡Entendido!
- ¡Esta bien!... Pero no tenés que gritar por eso… ahora de vas calentar por nada…
- ¡No es nada! Replicó Beto… y estoy bien caliente; venimos haciendo cagada tras cagada y ahora me vengo a enterar de una que estuvimos acarreando una al amparo de la noche… no quiero ninguna complicación con la yuta y menos por una boludez…
Se bajó, habían ya limpiado la puerta y el cierre del baúl, cuando apareció un muchacho de unos veinticinco años, y se puso a increparlos con voz ronca, casi gritando:
¡QUE HACEN USTEDES USURPANDO UNA PROPIEDAD PIVADA! ¡Quieren que los mande todos en cana!...
El modo de hablar irritó al Gordo, quién, mientras ganaba tiempo para acabar de dejar limpia la última llanta y le gritó a uno de los que trabaja en el interior:
¡Che Bachicha!... pro favor atendemeló a éste…
El aludido Bachicha, mientras descendía del coche, se dirigió al muchacho, diciéndole:
¡Que te pasa salame!; ¿Sos malo vos? O porque tenés que gritar así; Si ni siquiera ponés un cartel con el horario…
El muchacho, bajando la voz, tal vez al advertir el mayor número de sus potenciales adversarios:
…Tampoco hay un cartel que diga que los Ford K están beneficiados por una gentileza de la casa y que se pueden comportar como en un autoservice…
Intercedió Beto, diciendo:
¡Pará pibe, que no es para tanto!...cuál es tu nombre…
Enrique, replicó.
Bueno Enrique no vino de perilla que hallas llegado… desde ya te pido mil perdones; si seguíamos nosotros terminaba todo en una chambonada; así que dale vos y te pagamos lo que sea.
¿Pero que servicio quiere?
El que proteja más al coche de la humedad…del agua –al decir esto pareció ensombrecérsele el rostro-
…y con cera entonces…es lo mejor para eso…
Bueno dale nomás a todo, menos el baúl; esta lleno de herramientas; no lo tomés a mal, pero Este muchacho –señalando al Gordo- se queda con vos… son herramientas de mucho valor…por lo menos para nosotros… ¿Cuánto tardás? ¿Donde se puede tomar un desayuno?
…Y serán treinta o cuarenta minutos: en la plaza a cuatro cuadras tienen un par de confiterías.
Beto lo llamó al Gordo aparte, le dio dinero y le dijo: poné mucho cuidado en que no abra el baúl; mirá que quedan las llaves… mejor mové vos el coche y guardalas y dirigiéndose al muchacho que el Gordo les pagaba y después los pasaba a buscar a la plaza.
Ya en la confitería, mientras degustaba un café con leche con medias lunas, Beto se mostraba más tranquilo y distendido; en un momento dijo
…Uno ya va tomando las cosas con más tranquilidad…
Uno de ellos le respondió:
Si; debe ser por la distancia, pero tampoco es seguro.
Beto replicó:
No yo me refería a otra cosa… a medida que pasa el tiempo queda menos
Futuro… menos cosas para arreglar…yo por lo menos lo siento así
Los otros intercambiaron miradas de incomprensión. (Continuará)
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Una sonrisa por favor
Médico: ..Lamento notificarle Pérez que le quedan no más de dos semanas de vida..

Paciente: ¡Justo ahora!… ¡Acabo de renovar el contrato de cable por un año!
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